Escribir para comunicar
The only way to find a larger vision is to be somewhere in particular.
Donna Haraway*
Comunicar es una palabra que nos resulta cotidiana y cercana a los seres humanos. Nos comunicamos todos los días, en cada momento; incluso, muchas veces, no nos hacen falta las palabras para dar un mensaje. En la academia, sin embargo, publicar un libro o un artículo científico significa exponer una tesis, compartir resultados de una investigación o debatir sobre postulados publicados previamente, entre otros tópicos.
Particularmente, me parece que lo apasionante de la comunicación académica y científica es que nos permite diferenciar la publicación por sí misma —que se mide en las bases de datos, en rankings y más— del impacto real que esta puede tener en la sociedad.
Por eso, hay una pregunta incómoda que nos toca responder a quienes trabajamos en la academia: ¿Realmente es útil el conocimiento si se queda atrapado en los laboratorios, en las tesis, en los salones de clase o en el cuartil I de alguna revista indexada?
Las y los investigadores dedican horas, días, meses y hasta años a estudiar un fenómeno o un caso, a recoger evidencia una y otra vez, a analizar fórmulas, entrevistas o data. Luego, se dedican a escribir un artículo científico, a conseguir que sea publicado en una revista de prestigio; y, una vez que eso sucede, a que sus colegas lo lean y se use como referencia o sea citado en otras investigaciones.
Todo esto es fundamental y necesario en el circuito científico y académico, pero hay aún un territorio enorme por explorar y conquistar: ¿quiénes se benefician realmente de esas investigaciones? (o quiénes deberían hacerlo?). Con esto me refiero a que un contenido puede estar publicado, pero eso no garantiza que sea leído o utilizado para transformar la sociedad.
Es ahí donde el nombre de este espacio cobra sentido: Impacto Académico busca poner sobre la mesa temas sobre edición académica, escritura científica, comunicación del conocimiento, publicación de libros y artículos, investigación y más.
Mi conocimiento situado se establece desde la intersección entre la edición y comunicación académica y científica, sustentada desde mi formación como lingüista y comunicadora, y por mi práctica diaria como editora peruana.
¡Bienvenidos y bienvenidas!
*Haraway, D. (1988). Situated knowledges: The science question in feminism and the privilege of partial perspective. Feminist Studies, 14(3), 575–599. https://doi.org/10.2307/3178066